Como os comentaba el otro día tengo máquina nueva, un mini pc con dos gráficas, una nvidia optimus y una intel.
Lo cierto es que estoy bastante desconectada del mundo del hardware, yo me quedé en aquellos años en los que el ordenador se utilizaba en casa principalmente para jugar, en la era del pentium 3 más o menos, entonces sí que estaba al día de lo que había en el mercado, pero eso fue quedando atrás hasta ni llegar a saber qué procesadores eran los que se estaban montando en la actualidad, me perdí mucho por el camino.
Así que me enteré hace bien poco que la tecnología optimus lo que hace es utilizar las 2 gráficas, la intel que viene integrada en la placa base para tareas cotidianas como suite ofimática, navegar por internet, etc y nvidia para acciones que requieren de más potencia: juegos, edición de vídeos… Ella sola se pone en marcha sin intervención del usuario cuando lo necesita. Descripción a grandes rasgos y en un lenguaje muy coloquial.
Suena bastante bien, ¿verdad? El problema es que esta tecnología sólo es compatible con windows, ya que nvidia no da soporte de estos drivers para linux y ahí es donde viene el problema, aunque por suerte tiene solución.
Estaba yo muy contenta y entusiasmada con mi nueva adquisición y deseando meterle mis distribuciones preferidas: Archlinux y Debian, pero antes de llegar a completar la instalación con éxito he pasado casi toda una semana entregada en cuerpo y alma para conseguir mi objetivo y la cosa era tan simple que no era capaz de verlo.
Después de sacarlo de su caja y conectarlo todo introduzco el cd con la iso de Archlinux, la distro elegida para tener el honor de ser la primera en ocupar el disco duro. Sí señores, Archlinux ha conseguido en tres meses en convertirse en una de mis distribuciones favoritas junto con Debian y me es difícil renunciar a ninguna de ellas.
Cambio el boteo, elijo Boot Archlinux empieza a cargar y después de:
Waiting for udev uevents to be processed…
¡Zasca! pantalla en negro, vale empezamos bien y sólo he tocado una tecla, empiezo a valorar con creces a mi viejo pc que siempre ha sido tan cumplido…
Bueno pues vamos a buscar que es lo que ocurre y que solución tiene, fácil, al menos de momento, agregar nomodeset a la opción de arrranque.
Vuelvo a reiniciar y cuando se inicia el cd y aparece el menú con las distintas opciones, selecciono la primera: Boot Archlinux y con el tabulador edito la línea añadiendo nomodeset, quedando así de esta manera:
.linux /arch/boot/x86_64/vmlinux archisobasedir=arch archisolael=ARCH201108 initrd=/arch/boot/x86_64/archiso.img nomodeset
Y ENTER para iniciar, ahora sí, ya puedo iniciar la instalación con normalidad.
Después de instalar el sistema base y en el primer reinicio vuelve a ocurrir lo mismo, así que a ciegas, porque la máquina sigue funcionando pero no se ve nada, me logueo como root y reboot para reiniciar y añadir esta opción en el GRUB tal y como comenté en el post del otro día:
root (hd0,0)
kernel /vmlinuz-linux root=/dev/sda3 ro nomodeset
initrd /initams-linux.img
Y aquí es donde empieza el problema y mis quebraderos de cabeza, las malditas X un culpable muy común y que suele estar presente en muchas de nuestras instalaciones para que nuestra experiencia sea desesperante y hasta para que haga desistir a más de uno.
Había leído que algunas placas que llevan estas 2 gráficas permiten desactivar una de ellas desde la bios, no todas, pero yo ojeé la mía a ver si suena la flauta, yo buscaba algo de graphics, vga… así que no me di cuenta de nada y pensé que mi placa no lo permitía.
Instalé los drivers para intel, los drivers para nvidia, los desinstalé, instalé y configuré bumblebee un proyecto para hacer posible el uso de la tecnología optimus en linux, funcionó pero sólo conseguí entrar en gnome en modo fallback, volví a mirar la bios, encontré un par de opciones vt-d y Quicksync que estaban activadas, dejé una, desactivé la otra, volví a desactivar la otra, a activar y desactivar, a instalar y desinstalar y nada.
Decidí dejarlo a un lado, ya lo volveré a mirar con más calma y pasar a la instalación de Debian en otra partición que previamente había creado con cfdisk. Pero aquí la cosa tampoco fue mucho más optimista, realicé la instalación en modo gráfico y no tuve ningún problema, instalé el sistema base, instalé el entorno de escritorio y al reiniciar aquello petaba que daba gusto… Mi gozo en un pozo.
Después de mil pruebas, mil opciones distintas decido enfriar mi cabeza y emplear otra estrategia.
Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo (Albert Einstein)
Cuando algo no funciona, solemos tocar aquí y allá y si no funciona volvemos a tocar, pero son tantas cosas que modificamos, que rehacemos y deshacemos que muchas veces no nos damos cuenta o no recordamos que es lo que hemos cambiado y lo volvemos a poner igual que algo que ya habíamos probado y nos dejamos alguna opción por ahí en el aire que resulta ser la correcta. Eso mismo me pasó a mí, así que volví a empezar de cero, apuntando cada paso que realizaba y que resultados obtenía y deshechar las opciones inválidas para llegar al punto de configuración correcto.
Finalmente era tan simple como desactivar de la bios las 2 opciones vt-d y quicksync, iniciar la instalación con nomodeset, después del sistema base volver a añadir nomodeset en el GRUB, comprobar que realmente sólo encuentra una vga y ahora sí, instalar las X y los drivers de la gráfica nvidia y por fin todo vuelve a la normalidad.
Con Debian, volví a probar la instalación también desde cero y funcionó sin incidente alguno, por lo que me queda bastante claro que todo el problema radicaba en ese par de opciones que estaban activadas en la bios.